Cupressus sempervirens (Ciprés común, Ciprés mediterráneo)

25-30 m. Árbol de la familia Cupressaceae, originario del este del Mediterráneo; de ahí se expandió a todo el mediterráneo y a los lugares del mundo con un clima parecido al mediterráneo; en la Península Ibérica es muy frecuente en parques, jardines y cementerios, diríamos que es una seña de identidad de nuestros pueblos. Su nombre parece que deriva de Cypres (Chipre) donde crece de forma natural.

Árbol grande perennifolio, las hojas son pequeñas ramillas escamosas de 2-5mm de longitud de color verde oscuro; las ramas son cilíndricas de color verde oscuro y la corteza es de color gris cuando joven, para luego oscurecerse y presenta un tono gris oscuro muy surcado en sentido longitudinal.

Es un árbol monoico, florece en invierno, de enero a marzo, las flores masculinas son pequeños estróbilos o conos de 2-5m de longitud que aparecen en gran cantidad, cuando se abren lanzan so polen al aire en gran cantidad, provocando una lluvia amarilla; las flores femeninas salen en los brotes jóvenes, tiene forma ovala o cilíndrica con pequeñas escamas marcadas, en un principio son verdes, tras polinizarse por el viento tardarán hasta 20 meses en madurar, cuando maduran se convierten en piñas de aspecto leñoso y duro llamado gálbulos, estos gálbulos  abren sus 8-14 escamas y liberan las semillas que son germinativas y persistentes.

Hay dos variedades muy comunes, la variedad Cupressus sempervirens sempervirens que crece de forma horizontal cónica y la forma Cupressus sempervirens pyramidalis que crece de forma columnar, esta última es la más usada.

Es un árbol muy resistente al calor, la sequía y el fuego, tolera todo tipo de suelos, es sensible al frío y a suelos muy húmedos.

Se reproduce bien por semillas.

Antiguamente se plantaba con  distintos significados:

  • Signo de hospitalidad, plantado uno a cada lado de la entrada de una casa o finca.
  • Signo de transcendencia, recogimiento e inmortalidad, en los cementerios y conventos.
  • Símbolo de belleza femenina en Grecia.

Actualmente su uso es ornamental en parques, jardines y especialmente cementerios; otros usos actuales es usarlo como seto, lo que gracias a su gran fronda nos proporciona intimidad y cortavientos.

Antiguamente su madera era usada para construir barcos, lo que hizo que diezmaran los bosques naturales de este esbelto árbol, ya que su madera es ligera, olorosa, y muy duradera, ya que se considera imputrescible y resistente a la humedad; otro ejemplo de su durabilidad lo tenemos en las puertas de la Basílica de San Pedro (Vaticano) que son de esta madera y tras 1200 años no muestran signos de deterioro. También se usa para construir guitarras.

Desde un punto de vista ecológico, cabe decir, que debido a su fronda densa y apretada, es refugio ideal en invierno para aves e insectos, y en primavera es ideal para anidar la mayoría de los fringílidos, como son jilgueros, verdecillos y verderones; también los gorriones los usan como dormidero y lugar de cría.

Finalmente concluimos que por su simbología, usos y su valor ecológico es un árbol ligado a nuestra cultura, nuestro paisaje y a nuestro entorno de forma especial, como una muestra de nuestra identidad mediterránea y milenaria que nos acompaña desde la época greco-romana.

Fotos de la Serranía de Ronda.

Más flores masculinas sobre un seto, marzo 2017.

Flores masculinas y una femenina en parte superior, marzo 2017.

Detalle flor femenina marzo 2017.

Lindero pantalla de cipreses, marzo 2017.

Seto de ciprés, muy compacto, abril 2017.

Marzo 2017, flores masculinas.

Piñas, marzo 2017

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