Dittrichia viscosa (Matamoscas, Altavaca, Olivarda)

20-150 cm. Planta perenne arbustiva de la familia Asteracea; se distribuye por la región mediterránea; presente en la mayor parte de la Península Ibérica.

Esta planta rebrota en invierno, tras las lluvias otoñales, desde los tallos o semillas.

Los tallos tienen disposición erecta o ascendente, formando una planta con forma más o menos redondeada con tallos apretados, siendo la parte inferior de los tallos leñosos.

Las hojas son alternas, ovado-oblongas, lineares las superiores y acabadas en punta, borde dentado en el caso de las inferiores y borde entero en las superiores, las inferiores cortamente pecioladas y las caulinares abrazan al tallo; color verde; la planta tiene múltiples pelos glandulosos que la convierten en pegajosa y repelente para los herbívoros.

La inflorescencia es de tipo panícula o racimo, estando los pedúnculos de las flores insertados en las axilas de las hojas de forma radial; las brácteas involucrales forman un tubo, son lineares y glandulosas, como el resto de la planta; en el extremo aparecen un disco de flores, hay dos tipos, las externas son femeninas y están parcialmente liguladas, las internas son hermafroditas y son flosculosas, cinco estambres en el interior de cada flor (solo las hermafroditas) y un estilo bífido; el color es amarillo intenso.

Florece desde final de primavera hasta final del otoño y se suele secar a final de otoño.

El fruto es un aquenio marrón con vilano, pequeño y fácil de dispersar por el viento.

Crecen en suelos secos y soleados, todo tipo de suelos, prefieren suelos removidos, zonas viarias, eriales, cauces secos, etc., desde el nivel del mar hasta los 1.500 msnm.

Esta planta florece a final de verano, cuando casi todas las plantas están agostadas, lo que posibilita que muchas especies de insectos obtengan una fuente de alimento, siendo el lugar de reunión de moscas, abejas, avispas y mariposas, un lujo para los aficionados a la fotografía macro; también es frecuente que alberguen grandes saltamontes, no pasa desapercibida esta floración a pequeños reptiles y mantis, atraídos por la abundancia de potenciales presas.

Esta planta rústica también contribuye a la fijación de taludes y ramblas, y es capaz de extraer minerales pesados en suelos contaminados, otro motivo por el que hay que darle su espacio en nuestro entorno.

Para finalizar cabe destacar que antes se usaba como Pegamoscas y que, de otra parte, puede llegar a ser una planta invasora, por lo que hay que tener en cuenta su impacto en el entorno, de forma que no desplace a la flora local.

Fotos de la Serranía de Ronda.

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