Ulmus minor (Olmo común)

30 m. Árbol de la familia Ulmaceae que se distribuye por el centro y sur de Europa, Asia occidental y norte de África; en la Península Ibérica es o era bastante común, sobre todo en la zona de influencia mediterránea.

El tronco es de color pardo grisáceo, robusto, áspero, de hasta 4m de diámetro, ahuecado en los ejemplares viejos, está surcado longitudinalmente y en menor medida transversalmente, de él salen ramas ascendentes que luego tienden a aplanarse, copa redondeada y frondosa.

Las hojas son caducas, simples, alternas, con borde aserrado, acorazonada u ovalada terminadas en pico, glabras excepto por los nervios del envés, de color verde oscuro y ocres en el otoño. La unión de la hoja con el pecíolo es asimétrica (la hoja se une al pecíolo antes por un lado de la hoja que por el otro), esta es una característica que nos permite diferenciarlo de otras especies de olmos.

Las flores brotan muy precozmente, en el invierno, normalmente en febrero, son inflorescencias de unas 30 florecillas, sin pétalos, de color rojo violáceo, que sirven de alimento a algunos fringílidos, son hermafroditas y se polinizan por los insectos. Las semillas maduran y se desprenden antes que salgan las hojas o a su inicio.

La semilla es una sámara, la semilla está en el centro y está rodeada por una membrana o alas que le ayudarán a dispersarse con el viento.

A este árbol le gustan los suelos profundos y frescos, por eso es frecuente encontrarlo en las riberas de los ríos y en valles profundos, raramente a más de 1000m de altitud, se ha utilizado por su robustez, su porte y su excelente sombra de forma ornamental en parques, jardines y plaza de los pueblos desde hace cientos de años, también se realizaron plantaciones en los laterales de las antiguas carreteras.

Antes decíamos que es o era muy frecuente en la Península Ibérica, esto es debido a su actual situación de “Peligro de extinción”, esta situación es provocada por la enfermedad de la Grafiosis, esta enfermedad está ocasionada por un hongo llamado Ceratocystis ulmi, este hongo penetra en la corteza del árbol y obstruye u oblitera los vasos que transportan la savia, por lo cual el árbol se ve abocado a una muerte lenta y segura, rama a rama se van secando en un viaje que acaba en la raíz del árbol, este hongo penetra en la corteza de las ramas superiores con la ayuda de un escarabajo minador llamado Scolytis multistriatus.

Por tal motivo, hoy han desaparecido entre un 80-90% de los olmos que teníamos en la Península, y este problema está lejos de ser controlado, en mi caso lo que hago es cortar la rama que se empieza a secar por debajo de la zona afectada, en un intento de que la enfermedad no progrese en sentido descendente y afecte a otras ramas, así he logrado pararla en mis árboles, y tengo algunos olmos con más de 15 años.

El olmo es muy apreciado por su sombra y también por la calidad de su madera, es muy resistente a la podredumbre por la humedad, por ello se usaba para hacer conducciones de agua (acequias), barcos, piezas para molinos de agua, herramientas, toneles, etc., la corteza también tenía distintos usos ya abandonados.

Para mí el olmo es uno de los árboles más apreciados, más nobles y más amables, quizás el mejor ejemplo de la frase:

“Todos los árboles dan fruto y el que no da frutos da sombra”

Este árbol también ha sido protagonistas principal o secundario para algunos escritores a lo largo de la historia.

Fotos de la Serranía de Ronda.

Hojas 2015.

Sámaras aún verdes, 2015.

Flor del olmo, febrero 2017.

Ramilla de olmo con suber. Marzo 2017.

Agalla en olmo, mayo 2017.

Sámaras aún verdes, marzo 2019.

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