Otiorhynchus rugosostriatus (Gorgojo de la fresa)

5-7 mm. Pequeño escarabajo gorgojo de la familia Curculionidae; es originario del Paleártico occidental, desde ahí se ha extendido a buena parte del mundo de clima templado y cálido; frecuente en la Península Ibérica.

Escarabajo con color general marrón muy oscuro (café), a veces con un cierto tono rojizo, normalmente la cabeza es algo más oscura que resto del cuerpo, patas del mismo color que el abdomen; rostro corto, poco visible; cabeza con dos largas antenas articuladas y rematadas en discreta ensanchamiento (maza), el tercer segmento antenal es más largo que el segundo; tórax con granulado grueso, uniforme y elevado, forma cuadrangular, con lateral curvo; abdomen cubierto por élitros granulados, los gránulos se alinean formando estrías, tanto laterales del abdomen como ápice tiene forma curva, mayor anchura al inicio de los élitros; patas con fémures ensanchados antes de la unión con la tibia, fémures lisos sin espinas apicales, cierto tono rojizo; todo el cuerpo está recubierto de un vello corto y recurvado hacia el exoesqueleto.

Los adultos son nocturnos y permanecen escondidos por el día, no pueden volar; se ven desde primavera hasta final del otoño, luego suelen morir (a veces sobreviven al invierno); se alimentan de las hojas de diversas plantas (polífagos), lo hacen royendo el borde las hojas y dejan marcas semicirculares.

Las hembras ovopositan en la base de las plantas nutricias, a final de la primavera; las larvas se alimentan de raíces bajo tierra, pudiendo provocar daños; son larvas blancas, sin patas y traslúcidas, con cabeza marrón y mandíbulas negras, algo de vello, alcanzan unos 8 mm, cuando alcanzan su desarrollo total, a final del otoño o primavera siguiente, pupan, permaneciendo bajo tierra hasta que se den las condiciones propicias para emerger; pasan el invierno como larvas o pupas.

Una hembra pone varios cientos de huevos, se reproducen por partenogénesis, no habiéndose encontrado machos.

Habitan en espacios abiertos, en suelos cálidos, pero se han adaptado bien a ambientes sinantrópicos, como son jardines y viveros.

Pueden llegar a ser una plaga, especialmente en cultivos bajo plástico, pudiendo provocar pérdidas en las plantas (viveros de fresa y verduras) o en espacios abiertos como cultivos de maíz.

Para su lucha se recomienda mantener unos ecosistemas sanos, con rica biodiversidad, de forma que unos insectos controlen a otros; siendo los productos fitosanitarios la última opción.

Fuente:

Fotos de la Serranía de Ronda, septiembre 2023, en mi jardín.

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