Natrix astreptophora (Culebra de collar ibérica)

1 m los machos y hasta 2 m las hembras. Se distribuye por el sureste de Francia, noroeste de África y toda la Península Ibérica, más frecuente en la mitad norte y reducida a zonas con cierto grado de humedad en la mitad sur, los adultos se suelen alejar más del agua que los jóvenes.

Color variable con dominio del verde oscuro y el color gris, suele presentar en los laterales marcas negras alargadas, la parte inferior es clara, individuos jóvenes alargados y finos, adultos con cuerpo más grueso, hocico redondeado, pupila redonda y negra con iris rojo.

Los individuos jóvenes tienen un collar característico que le da nombre a la especie, este collar es amarillo o pálido y está seguido por negro detrás; en los individuos adultos. Este collar se desdibuja, llegando a desaparecer.

Despiertan del letargo en marzo, en abril-mayo se aparean, las hembras ponen los huevos en junio o julio, la puesta consta de 8-40 huevos, los depositan, con frecuencia, bajo materia vegetal en descomposición, de forma que el calor desprendido en la putrefacción ayuda en la incubación, precisan unos 21ºC para desarrollar los huevos.

Las pequeñas serpientes suelen aparecer en septiembre, miden unos 18 cm y son independientes y autónomas desde el nacimiento.

Pueden llegar a vivir 20 años.

Se alimentan, principalmente de anfibios y peces, preferentemente ranas y sapo, no les afecta las sustancias irritantes de la piel del sapo, en menor medida de micromamíferos y pequeñas aves.

No suelen morder a los humanos, solo simulan atacar, a veces se hacen la muerta para que las dejemos.

Hiberna bajo troncos, huecos o madrigueras, a veces de forma comunal.

Esta especie ha sido recientemente definida, ya que antes se encontraba dentro de Natrix natrix, especie que abarca toda Europa, oeste de Asia y norte de África.

Mi experiencia con esta especie, viene de hace tiempo, cuando me mude a una casa en el campo rodeada de jardines y dos estanques para anfibios, pues todo bien, en la noche era habitual ver a 4-5 sapos (Bufo bufo) patrullando por el césped, por el día se encamaban en algún lugar fresco del jardín, era curioso como se sentaban delante de un hormiguero y según salían las hormigas se las iban comiendo, cunado cogíamos alguno se hinchaba y se orinaba para deshacerse de nosotros; pues un día apareció la serpiente de collar y todo cambió, en unos meses los sapos casi desaparecieron y las ranas tomaban el sol más alejadas del borde del estanque, vigilantes; este era el precio de la biodiversidad y el equilibrio de especies.

Fotos de P.N. Monfragüe.

Joven de 7-8 meses de vida.

En las manos de Auxi, mi mujer, mayo 2018.

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